Métodos de evaluación de niñ@s víctimas de violencia de género.

La primera actuación con el menor debe ser la realización de una evaluación exhaustiva de las repercusiones de su exposición a la violencia.

1)   ENTREVISTA

a) Entrevista con la madre y con otras personas significativas.

Muchas madres acuden a consulta sin ser conscientes de que el problema que manifiesta su hijo/a está relacionado con el maltrato que sufren.  Muchas niegan la situación violenta. El hecho de que la madre considere que su hijo/a no está afectado, no implica que no lo esté, por ello es necesario hacer un seguimiento con el fin de brindarles apoyo si lo requieren. Muchos sufren en silencio y no son atendidos porque los padres sienten que los problemas son entre la pareja y no les atañen.

Debemos extraer una idea general de la situación en la que se encuentra el niño/a y, de esta manera, podemos comprender mejor en qué contexto tiene lugar lo que nos va a contar él o ella directamente.

b) Entrevista con el niño/a.        

El niño/a puede tener miedo al entrevistador y al contenido de la entrevista. Hablar de la violencia vivida no es fácil, se pueden sentir cuestionados o pensar que no les vamos a creer. Temen sentir cuestionado el papel de alguno de sus padres y no quieren que se demonice al padre o que se explicite el sufrimiento de la madre.

El primer contacto es especialmente importante ya que es donde ella/él va a ver si puede establecer una relación de confianza. Podemos:

  • Explicar el rol del psicólogo: Debemos explicarle qué es un psicólogo y transmitirle la idea “Yo quiero conocerte, me importas y quiero ayudarte a ser más feliz”.
  • Darle permiso para hablar: Debemos crear un clima de aceptación y compromiso, debemos crear un espacio en el que se sienta seguro y no sienta que va a ser juzgado. “Puedes contarme lo que quieras, yo estoy acostumbrada y he ayudado a muchos niños antes”, “no estoy aquí para juzgarte, sólo quiero conocerte para poder ayudarte mejor”. “Todo lo que me cuentas quedará aquí, sólo lo diré si es necesario para ayudarte”.
  • Crear un entorno cálido y acogedor.
  • No cuestionar ni juzgar sus sentimientos. Por ejemplo, puede expresar odio hacia sus padres. No podemos censurarlo, debemos aceptar sus sentimientos y más adelante, los trabajaremos.
  • Hablar tanto de la madre como del padre. No hay que invisibilizar al padre, puesto que el niño/a tiene sentimientos hacia él y no podemos ignorarlos.
  • Respetar el niño.

– Creer lo que nos dice y no poner palabras en su boca.

– Respetar sus tiempos y silencios.

  • Desculpabilizar al niño. “Los niños no tienen la culpa de nada, la responsabilidad es de los adultos. Los niños tienen que jugar, estudiar, hacer deberes…pero no tienen que solucionar los problemas de los mayores”.
  • Hablar de los secretos. “Hay secretos buenos que nos tenemos que guardar, como por ejemplo, que he cogido una chuche de más, pero, hay secretos malos, que no nos podemos guardar porque  nos hacen daño a nosotros o a otros y tenemos que contarlos para que nos puedan ayudar y para buscar una solución, por ejemplo, si un amigo pega a otro lo tenemos que contar para que la profesora les ayude a arreglar el problema”. “Es de ser muy valiente hablar de los secretos”.

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  • Facilitar que pueda compartir sus emociones, sus necesidades y sus miedos y que pueda expresar la violencia que ha sufrido.

– Utilizar la tercera persona.

– Darles otra vías de expresión que no sea la palabra más cercanas a su mundo (dibujo, juego…).

– Para explicarles la importancia de hablar de lo que han vivido podemos utilizar metáforas. Ejemplo, metáfora de la herida o corte en el brazo.

“Se trata de pedirles que se imaginen que se han hecho un corte en el brazo, y que la herida les duele. Podemos taparnos la herida con una venda. Al principio, no nos duele, pero luego, empieza a infectarse y entonces nos duele el brazo. La otra opción es que mamá nos lleve al médico; esto duele más al principio porqué nos ponen alcohol. Así la herida cicatriza, pero, cuando nos quitemos la venda podremos tocarnos el brazo sin dolor. Siempre veremos la cicatriz que tenemos y nos acordaremos de cuando nos caímos, pero ya no nos dolerá.”

  • Contestarle a la niña o niño todas las preguntas que tenga sin mentirle en ningún momento; independientemente de la edad.

Cuando el niño ha sido capaz de contar la violencia que existe dentro de su familia, debemos acogerle emocionalmente. Podemos:

  • Demostrar comprensión. “Has hecho lo correcto, yo te voy a ayudar”.
  • Reforzar por ser valiente: “Sé que es difícil hablar de esto para ti, pero, has sido muy valiente por contarlo y estoy muy orgullosa de ti”.
  • Hablar y escuchar de modo calmado sin mostrar desagrado o alarma, sin juzgar lo que nos dice. Debe de sentir que se encuentra en un contexto seguro.
  • Ofrecer protección. “Yo te voy a ayudar a  que estés más seguro y voy a hacer todo lo que pueda para que estés seguro”. No debemos mentirle ni trivializar el problema, si lo hacemos se dará cuenta que le estamos mintiendo o sentirá que no entendemos la gravedad de la situación; siempre es mucho más recomendable recoger su angustia y malestar y demostrarle que le entendemos, decirle de que se buscaran las formas para que pueda estar mejor con el tiempo.

2) OBSERVACIÓN. Podemos utilizar la observación para ver la interacción del niño con su madre, con su padre, con su hermano o con otras personas significativas.

  • Ver si al niño le resulta fácil o difícil separarse de su madre /padre.descarga
  • Pedirle a la madre/padre que:

– Juegue con el niño

– Hablen de algún tema

– Que marque un límite.

–          Mientras juega podemos observar:

  • Si le resulta fácil cumplir las normas
  • El nivel de activación: si necesita moverse mucho, cambia de juego…
  • Atención: Si es capaz de concentrarse en los juegos.
  • Tolerancia a la frustración: Qué pasa cuando gana, si pierde,…
  • Habilidades: Cómo reacciona cuando tiene una dificultad.

–          Observamos su reacción emocional antes los temas relacionados con la violencia de género (cambia de tema, habla insistentemente del tema, se pone rojo, le sudan las manos, se remueve en su asiento, baja la mirada…)

3) JUEGO. La exteriorización ayuda  porque permite separar al niño/a del problema, disminuyendo, así, la sensación de culpabilidad. Podemos utilizar juegos de simulación a través de marionetas, animales, peluches…y representar distintas situaciones:

  • Papá llega a casa.juegos simulación
  • Él está en la habitación y oye a los papás hablando: ¿Qué dicen?…
  • Mamá está enfadada con papá o papá está enfadado con mamá.
  • Representar secuencias que nos haya contado la madre.
  • La última vez que papá y mamá se pelearon.

– El juego de los secretos: Tenemos un peluche que se traga los secretos, tiene unas orejas muy grandes para oírlos bien, pero, hace falta que los diga en voz alta, luego los guarda en su barriga. Por la noche, sopla y los lanza a los estrellas.

– Jugamos a las casitas: Hacemos una casa con materiales y con un muñeco pasar por cada una de las habitaciones, el muñeco debe decir: “esta habitación me gusta porque….” Y “no me gusta porque…”.

– Podemos utilizar juegos motores, de reglas para hacer preguntas: Si gano, contestas tú unas preguntas, y si ganas tú, yo contesto…

4) DIBUJO. A través del dibujo nos puede expresar sentimientos como la culpa, la rabia, el miedo,…etc.Le podemos pedir los siguientes dibujos:

a) El corazón de las emociones (alegría, tristeza, miedo y enfado).dibujo

b) Dibujo libre.

c) Dibujo de sí mismo.

d) Dibujo de su familia.

e) Relatos, cómics. Podemos pedirle que haga relatos o cómics sobre él mismo.comic

 Vamos a crear un cómic, tú eres un superhéroe y luchas contra un supervillano, ¿Contra quién luchas?

 Cuéntame con un cómic cómo fue la última vez que sentiste miedo.

Cuenta la historia de un niño que tenía un secreto escondido dentro de su casa y no sabía cómo sacarlo de allí.

Cuéntame un momento feliz que has vivido en tu casa.

Darle el principio de una historia para que él la continúe: Érase un niño y una mamá que tenían a veces miedo porque su papá a veces se transformaba en un ogro…

f) Mapa de la red relacional. Consiste en hacer un esquema con una forma parecida a una telaraña con las personas significativas para el niño/a; él/ella se sitúa en el centro y de ahí salen personas que considera importantes.

5) CUENTOS INFANTILES. Podemos utilizar cuentos infantiles para encontrar un lenguaje que las niñas y niños puedan relacionar con sus conocimientos e imaginación. Podemos leer el cuento y hablar sobre:

–          ¿cómo se sienten los personajes? ¿Qué es lo que pasa?

–          ¿Cómo son los personajes? (¿Cómo es su papá?, ¿Cómo es la mamá?, ¿Cómo son los niños?)

–           ¿Cómo solucionan el problema que tienen?, ¿Crees que el niño puede ayudar a solucionar el problema?

–           ¿Qué te parece lo que hace papá?, ¿Y qué piensas sobre la mamá?

–          ¿Quién piensas que tiene la culpa de lo que pasa?

Estas estrategias nos ayudan a acercarnos al mundo del niño/a y hacen que sea más fácil para él/ella darnos la información que necesitamos para poder trabajar.

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