El acoso entre hermanos

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Los padres deben ser capaces de distinguir entre los conflictos entre hermanos sanos, así como los daños o abusos entre ellos. La rivalidad entre hermanos es normal, y en su mayor parte inocua, la cual forma parte del crecimiento. Los hermanos suelen competir sin conseguir herir a nadie. Una justa y equilibrada competencia les enseña la manera de compartir, el compromiso, el ganar sin humillación y sin perder la auto-degradación.  La violencia o abuso entre hermanos puede ser descrito como un patrón de agresión física con la intención de hacer daño y motivados por la necesidad de poder y control. A menudo, se trata de una escalada de patrón de agresión que los padres tienen dificultades para detenerlos.

Las relaciones fraternas, a menudo salpicadas por los celos, y en las que, por la diferencia de edad, suele haber un desequilibrio físico e intelectual, son un buen caldo de cultivo para este tipo de dinámicas. El trabajo, liderado por la psicóloga Corinna Tucker, entrevistó a 3.500 niños y jóvenes y descubrió que, comparativamente, se daban más situaciones de bullying en familia que en colegio: un tercio en el hogar frente a un cuarto en las aulas. El informe también destacaba que mientras que la intimidación entre compañeros de escuela es un problema reconocido, cuando sucede entre hermanos es despachado como algo normal. En general,  las agresiones eran percibidas por los padres como algo corriente, incluso, saludable: una manera de enseñar a los hijos a lidiar ante las situaciones difíciles que les deparará la vida. Sin embargo, el estudio también concluía que los niños y niñas que habían sufrido agresiones de este tipo tenían más posibilidades de padecer problemas mentales.

Las relaciones entre hermanos, competidores naturales por la atención de los padres, puede ser de amor y de odio al mismo tiempo. Por ello, es lógico, casi algo natural, que haya peleas. Sin embargo, como señaló Robin Kowalski, autor del estudio del Journal: “Hay una cosa que son los desacuerdos normales en las relaciones fraternales y otra que es el bullying”. El bullying entre hermanos es un tema “áspero” y que quizás pasa más desapercibido porque los padres lo justifican con un “está celoso” o un “ya pasará”, mientras que en la escuela, donde se lleva ya una década hablando de lo mismo, existe mucho más control.

Los padres suelen pasar por alto, ignorar o negar comportamiento cruel entre sus hijos. Los padres deben intervenir en cualquier momento que exista la sospecha de peligro o cuando esté herido. También deben intervenir después de proporcionar a los hermanos la oportunidad de resolver sus propios conflictos y estar seguros de que ellos pueden necesitar una ayuda adicional. El momento y la sensibilidad es fundamental. En un primer momento, el conflicto es a menudo por la lucha de juguetes, espacio, dinero, etc.

* Pautas para prevenir la violencia entre hermanos.  Es importante que durante el desarrollo de nuestros hijos, procuremos…

  • Brindar la atención que necesita cada uno de ellos. Cada hijo nos irá marcando la pauta, es decir algunos necesitarán una atención diferente a los otros.
  • Aprender a conocer y reconocer la personalidad de cada uno de nuestros hijos, con la intención de distinguir sus cualidades y debilidades, y poder ayudarlos a su manera, potencializando sus áreas de oportunidad.
  • Evitar las comparaciones y la competencia excesiva.
  • Distinguir cuando un problema lo pueden resolver ellos mismos y cuándo es necesario intervenir.
  • Fomentar en todo momento el respeto y el hecho de compartir, de tal manera que siempre se sientan orgullosos por los logros del otro y no celos que los hagan sentirse inferiores.
  • Corregir las malas conductas y alabar las buenas conductas de todos los hijos, y no sólo las de uno.
  • Establecer normas y límites, y que no haya tolerancia a las situaciones de agresión.
  •  Ayudar a que sus hij@ mantengan una buena relación, fomentando la comunicación, la colaboración y la igualdad en el trato.  Los niñ@s deben aprender que la violencia es inadmisible. Los padres deben ayudar a los hermanos a resolver los conflictos de forma adecuada, modelando habilidades para la resolución de conflictos y premiando este forma de proceder en lugar de la violencia.

 Cuando vemos que la situación nos sobrepasa y que no sabemos como atajar el problema, es el momento de dejar de lado el “ya pasará” y empezar a tomar medidas. Cuando existe violencia dentro de la familia y no es un fenómeno puntual, hay que acudir al especialista.

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