Los deberes ¿Solos o acompañados?

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La respuesta no es sencilla. Para muchos padres el hacer los deberes con sus hij@s es una obligación más de su día a día.  Sin embargo, este exceso de dedicación puede desgastarlos a ellos y a sus hij@s.

Para muchas familias, la hora de los deberes se convierte en un campo de batalla con sus hij@s. Los padres muchas veces están agobiados porque se pasan casi toda la tarde al lado de sus hij@s haciendo los deberes. Los padres dejan otras tareas de la casa para sentarse a estudiar de nuevo primaria o secundaria y se sienten cansados y frustrados.  Por otro lado, los niños también desarrollan una excesiva dependencia y no aprenden a ser autónomos a la hora de realizar los deberes, lo que pasa factura a su autoestima y a su rendimiento escolar. Habitualmente, está situación de forma continuada genera un ambiente de tensión que perjudica tanto a los padres como a los niños. Hacer los deberes debe ser una rutina más y no una pelea entre padres e hijos.

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Algunos trucos para facilitar que nuestros hijos hagan los deberes: 

1) Debemos mantener un horario para hacer los deberes. Este horario se adaptará a las actividades que hacen los niños y se colocará en un lugar visible. El horario es flexible porque algunos días tendrán más deberes y dedicarán más tiempo y otros menos. No es aconsejable hacer los deberes a última hora cuando los niños están agotados.

2) Debemos tener nuestro lugar para hacer los deberes. Este sitio debe tener el espacio adecuado, estar bien iluminado y es importante que no hayan excesivos elementos distractores  como juguetes, televisión…etc.

3) Antes de empezar a hacer los deberes debemos asegurarnos de que tenemos todo el material necesario.

Autoinstrucciones tareas en casa

4) El primer paso es revisar la agenda y planificar el trabajo. Una vez revisada la agenda podemos ayudar a nuestros hijos a programar lo que van a hacer. Podemos empezar por lo más difícil y acabar con lo más fácil. Podemos planificar un tiempo para los deberes y un tiempo para estudiar. Es importante enseñarles a utilizar adecuadamente la agenda y a ser organizados.

5) Marcamos un tiempo aproximado y lo señalamos en un reloj que permanecerá visible. Muchos niños no se dan cuenta del paso del tiempo y pasan muchas horas haciendo los deberes. Intentar marcar un límite es positivo y les ayuda a autoregularse. El tiempo siempre será flexible, excepto, si detectamos que el niño está perdiendo el tiempo excesivamente. De vez en cuando, podemos recordar el tiempo que le queda. Los profesores nos pueden ayudar y decirnos aproximadamente cuánto tiempo deben dedicar los niños a sus tareas escolares. Es importante establecer un máximo. Hay que evitar que los niños estén haciendo los deberes hasta altas horas de la noche y cambiar sus hábitos de sueño y alimentación.

6) Podemos ayudar a nuestros hijos pero no podemos hacer los deberes por ellos o sentarnos a supervisar cada palabra. Les podemos ayudar a organizarse y podemos destinar un tiempo hacia el final para repasar los ejercicios y para resolver las dudas que tengan.  Es importante que los niños aprendan a trabajar solos.

7) Debemos establecer consecuencias cuando los niños se resisten a hacer los deberes.

8) Debemos reforzar positivamente el esfuerzo cuando hacen los deberes y no solo el resultado. Sobre todo, en los casos de los niños que tienen dificultades de aprendizaje. Cuando terminan, revisamos que el trabajo esté completo pero no corregimos todo lo que han hecho. Los deberes se corrigen en clase.

9) Si es necesario, podemos hacer pequeñas pausas de 5 o 10 minutos cada hora aproximadamente.

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* Recursos para establecer rutinas a la hora de hacer los deberes

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Recursos para trabajar la resolución de problemas.

Hace tiempo que no comparto recursos en el blog y he decidido que es el momento. Una de las áreas en la que muchas veces nos encontramos dificultades es en la resolución de problemas. Es importante ayudarles a identificar los pasos que deben realizar de forma gráfica y visual para posteriormente poder trabajar con números sin necesidad de otros refuerzos.

Otro punto importante es consolidar la relación entre “lo que leen en el problema y  su significado” y cómo eso se traduce en un operación matemática.

La metodología debe ser estable aunque cambie el enunciado. Aquí os dejamos algunos manuales prácticos que nos pueden ayudar a crear una estrategia para trabajar la resolución de problemas:

 

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Para empezar a trabajar la resolución de problemas y los pasos que han de interiorizar, podemos utilizar alguna de las siguientes plantillas:

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Incluimos también algunas fichas que ayudarán a los niños a aprender a elegir la operación adecuada:

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Ahora con todo lo que han aprendido a practicar:

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Y finalmente, para seguir practicando, os dejamos una colección de problemas para primaria clasificada por cursos.

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Cuando l@s niñ@s son lent@s

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El niño lento se caracteriza por desarrollar todas sus actividades —intelectuales, motrices, sociales— a un ritmo mucho más lento que otros niños de su edad. Algunos niños son más lentos que otros a la hora de realizar todas sus actividades de la vida diaria. En ocasiones, esto responde a un problema de falta de hábitos, otras está relacionado con problemas de organización y la dificultad de concentrarse en lo que están haciendo es ese momento. A veces, los niños, realmente, no son lentos pero las exigencias de sus padres en cuánto a los tiempos son excesivas.  Sin embargo, cuando detectamos que el hecho de “ser lento” está afectando de manera significativa la vida del niño en su entorno familiar, escolar y social, debemos plantearnos acudir a un especialista para realizar una evaluación. El primer paso es descarta un posible problema médico.  Posteriormente, podemos realizar una  evaluación psicopedagógica para valorar si existen algunos problemas que están en la base de la lentitud a la hora de realizar las tareas.

* Pautas para la intervención ante niñ@s lent@s:

  • Simplifica y elimina los distractores. Intenta que no tenga demasiadas cosas para distraerse. Por ejemplo, el material escolar debe tener un sitio específico y estar organizado. No necesita mil rotuladores, solo los necesarios. En la ducha no es necesario tener demasiados productos y objetos con los que distraerse. A la hora de desayunar, podemos elegir entre 2 o 3 cosas, no entre 10. Tener la televisión encendida cuando estamos haciendo una tarea también puede hacer que dediquemos más tiempo a la misma.

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  • Planifica. Debemos intentar prever y organizar temporalmente las tareas que tenemos que hacer a lo largo del día. Podemos tener un horario en el que marcamos la hora del desayuno (principio y fin), la hora de los deberes, la ducha, la hora de ir a la cama…Si tenemos que hacer una actividad imprevista, debemos asegurarnos de empezar a prepararnos con tiempo (preparar la ropa, avisar de la hora de salida, hacer un listado con lo que hay que hacer antes de salir…).

 

  • Nunca ir con el tiempo justo. No debemos adaptarnos a su lentitud, pero, debemos ser realistas. Por ejemplo, si por las mañanas le cuesta mucho arrancar y levantarse, no podemos dejarlo dormir y debemos intentar despertarlo con tiempo suficiente para que no llegue con la lengua fuera y nosotros con los nervios a flor de piel.

 

  • Evita etiquetarlo como lento y hacerle críticas continúas. Debemos motivarle y ayudarle. Es importante no estar repitiendo constantemente lo lento que es. Debemos intentar marcarle metas de forma positiva.

 

  • Divide las tareas en pasos y marca tiempo para cada uno de esos pasos. Podemos utilizar recordatorios visuales de los pasos a seguir.

 

  • Utiliza marcadores de tiempo. Por ejemplo, canciones, relojes en lugares visibles, alarmas…

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  • Para entrenarlos en ser más rápidos, podemos utilizar juegos en los que la velocidad sea importante (pictureka, jungle speed, boop it…). Los ejercicios para mejorar la atención y la velocidad de procesamiento pueden ser también muy útiles.

 

  • Refuerza positivamente sus esfuerzos por reducir el tiempo para realizar las tareas. Premia su esfuerzo, no solo los resultados.

Decálogo para automotivarse

Decálogo para automotivarte:

  • Metas claras: si no tienes claro qué hacer, terminarás desanimado. Saber qué es lo que tienes que hacer y tener los objetivos definidos te ayudarán a seguir adelante.

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  • Paso a paso: no intentes terminarlo todo de golpe; divide en pasos más pequeños y vencerás.

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  • Listas de tareas: pon una marca en cada cosa conseguida de la lista de tareas que te planteaste inicialmente, y verás la sensación…

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  • Prémiate: el autorregalo ante logros, grandes y pequeños, es muy motivador.

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  • Hazlo ahora: no procrastines, no te retrases ni lo dejes para luego.

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  • Piensa en positivo: envíate mensajes positivos y evita aquellos negativos (mejor decir “voy a estudiar” que “no voy a distraerme más”).

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  • Mejor bien acompañada/o: busca compañeros/as con metas similares a las tuyas.

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  • El fracaso es normal y el error es aprendizaje: ¡¡no lo temas!!

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  • Las comparaciones son odiosas: no te compares con los/as demás, sino contigo mismo/a.

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  • Diviérte y relájate: también es importante.

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FUENTE: http://www.escuela20.com

Después de las notas….borrón y cuenta nueva.

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Tras las notas llega el momento de hacer balance y ver cómo ha ido el curso. Las notas nos indican si se han alcanzado o no las competencias en una determinada asignatura y son un indicador del nivel de madurez alcanzado durante el curso por el estudiante. El sistema de evaluación ha cambiado y ya no hay posibilidad de realizar las recuperaciones en Septiembre. Por un lado, se ha perdido una época en las que los alumnos podía intentar alcanzar el nivel para pasar al siguiente curso. Por otro, ahora pueden disfrutar de las vacaciones. Estudiar en verano no es fácil, el calor y las ganas que tienen los niños de descanso, les ponen las cosas muy difíciles. Ahora ya no es necesario estudiar todo el verano. En Julio, se terminan los exámenes y las recuperaciones. Sin embargo, es importante aprovechar el momento para reflexionar las causas de estas malas calificaciones y poner solución a las mismas. Podemos prepararnos para el siguiente curso, sin la presión de la recuperación en el horizonte.

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Los suspensos pueden estar relacionados con varias causas:

– Problemas o dificultades del aprendizaje.

– Problemas emocionales.

– Problemas a la hora de adquirir hábitos de aprendizaje. La falta de rutinas y de organización en el estudio es un factor muy asociado con el bajo rendimiento académico. Los niños necesitan unos horarios y un organización para conseguir sus objetivos.

– Falta de motivación. Es un momento para reflexionar sobre si el problema está relacionado con la baja motivación hacia el estudio. Existen múltiples factores que pueden estar disminuyendo la motivación del alumno. Algunos pueden ser internos, pero, otros, son externos (falta de refuerzo de la familia, problemas de adaptación en clase…). Es un momento, para ver qué ha pasado durante el curso y cómo ha influido en su rendimiento.

– Problemas de adaptación al colegio o la clase en particular.

¿Qué podemos hacer ante los malos resultados?

1) Intentar reflexionar con nuestro hijo sobre las dificultades que ha encontrado y los motivos de los suspensos en cada una de las asignaturas. Muchas veces, en distintas asignaturas, encontramos distintas problemáticas. Por ejemplo, en sociales puede haber dificultades con la memorización de los contenidos y en matemáticas, puede haber dificultades a la hora de plantear los problemas y en relación a la práctica.

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2) Hacer un listado con asignaturas, dificultades y propuestas de mejora.

3) Evita los reproches y el exceso de presión, ya que ambas cosas, agravan el problema en lugar de darle un solución. Valora lo positivo y aquellas cosas que sí que ha hecho bien.

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4) Valorar cómo ha ido la organización del estudio y la planificación del tiempo

  • ¿Tenía un horario y un lugar de estudio? ¿Lo ha cumplido?
  • ¿Ha aprovechado el tiempo? ¿Ha dedicado demasiado tiempo para sus objetivos?
  • ¿Ha estudiado con antelación los exámenes o solo el último día?
  • ¿Ha sabido utilizar la agenda? ¿Ha recordado las fechas de exámenes, trabajos…?

5) Valorar la posibilidad de reforzar durante el verano aquellas asignaturas en las que haya tenido más dificultades. Se puede dedicar un poco de tiempo a cada una. Podemos intentar ser creativos y buscar recursos en internet para trabajar distintos conceptos. O podemos trabajar a través de la lectura, de películas, de actividades relacionadas con su día a día en vacaciones…

6) Descansar, relajarse….para empezar el nuevo curso con la lección aprendida y con buen pie. Borrón y cuenta nueva, eso sí, con la lección aprendida y con nuevas soluciones para no cometer los mismos errores.