Enseñar a los niños el arte de la paciencia

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La paciencia es un hábito que los niños deben adquirir. Los niños, cuando son pequeños, tienen dificultades en entender el concepto de paciencia. Cuando quieren algo lo reclaman de forma inmediata, y a menudo se sienten frustrados al no poder satisfacer sus deseos. Los padres tienen la misión de ayudar a sus hijos a desarrollar la paciencia. Es importante comenzar a trabajar en la adquisición de este hábito desde los primeros años de vida. La paciencia es un valor importante que nos puede ayudar a desenvolvernos en la vida y a afrontar distintas situaciones de forma exitosa. Los padres no sólo deben ayudar a los hijos a ser pacientes, predicando con el ejemplo, sino que deben incorporar estrategias pedagógicas a los momentos que pasen con sus hijos para contrarrestar los mensajes de “si lo quieres, lo tienes ya mismo” a los que los niños están expuestos a través de la sociedad y los medios de comunicación.

Algunas recomendaciones para entrenar el arte de la paciencia en los niños.

  • El ejemplo es de vital importancia para que los niños sean pacientes, esto quiere decir que si los padres llegan a un lugar y quieren ser atendidos de forma inmediata o de lo contrario se desesperan, no pueden pedirle a sus hijos que sean pacientes.
  • No darles rápidamente lo que desean. En muchas ocasiones los niños hacen pataletas para conseguir diferentes elementos o alimentos, si los padres le dan lo que piden inmediatamente van a crecer como personas impacientes, que reciben todo en el momento que lo desean. Por ejemplo, le podemos enseñar a “ahorrar” para comprar algún objeto que desean,
  • Para enseñar a los niños a tener paciencia es necesario mostrarles como  esperar un poco. En ocasiones los niños llaman a los padres y estos acuden de forma inmediata dejando lo que estaban haciendo, lo apropiado es decirles que los escucharon, pero que irán en un momento, ya que están ocupados. De esta manera los pequeños aprenden a esperar. Es importante que los niños aprendan a esperar. Por ejemplo, cuando estamos hablando, no debemos interrumpir inmediatamente nuestra conversación cuando nos piden algo.

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  • Los juegos de mesa sirven como entrenamiento de paciencia. En estos juegos, debemos respetar turnos, reglas, esperar…Intenta jugar a juegos de mesa con tus hijos, es un aprendizaje muy útil.

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  • Escucha al niño. Cuando estás esperando en una larga fila para hablar con el cajero del banco, dile a tu hijo que sabes cómo se siente. Di algo como, “la espera puede ser dura. Pero todos tenemos que ser justos y esperar nuestro turno”. Indica a tu hijo que eres consciente de cómo se siente y luego pídele que te lo explique. Muéstrale a tu niño que estás escuchando activamente y te preocupas por lo que está diciendo. Pregúntale si está cansado, aburrido, si tiene hambre o tal vez miedo de perderse su programa favorito de dibujos animados. A veces, todo lo que un niño quiere es un poco de atención en estas situaciones.

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  • Un buen ejercicio para desarrollar la paciencia en los niños es sembrar una planta y mostrarle que el crecimiento de la misma tiene su proceso y que es necesario esperar. Se pueden ir juntos a regar la planta para ir observando la evolución. Es importante que realice actividades que no tienen una recompensa inmediata.
  • Es apropiado premiar los comportamientos pacientes, esto quiere decir que cuando se llame a los niños, ya sea en el colegio y en la casa y se les pida que hagan una fila, el que lo haga de forma paciente y sin lastimar a los demás debe ser premiado o por lo menos felicitado por parte de los papas.
  • Otro consejo apropiado para enseñar a los niños a tener paciencia es narrarles cuentos en donde los animales o las personas que son pacientes obtienen las metas deseadas. Estos cuentos deben ser divertidos y cada vez hablar de uno diferente, para que de esta manera los niños presten atención. Podemos también, utilizar cuentos largos. Así, no acabaremos la historia la misma noche y tendrán que esperar hasta la noche siguiente, después del continuará…
  • Cuando sea necesario esperar, como es el caso de un aeropuerto o terminal, es apropiado llevar juegos o cuentos, para que a los niños no se le haga tan larga la espera.
  • Es necesario conocer a los niños para discriminar si los niños llaman por una urgencia y debemos ayudarles de inmediato o, por el contrario, nos están demandado más atención de la necesaria.

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  • Debemos cumplir nuestras promesas. Si prometemos atender al niño en cinco minutos, o realizar con él alguna actividad, debemos cumplir con nuestra palabra. Si no es posible, explicarle las causas para que no se sientan olvidados, saber que les haremos caso ayuda a sobrellevar la espera con más facilidad. Los niños pueden elaborar una lista de deseos, así que cuando pasan por una tienda y quieren algo, les podemos decir que los escribiremos en la lista y que esperaremos a su cumple, su santo…etc.
  • Debemos intentar no enfadarnos hasta el punto de gritar cuando los niños cometan un error o hagan algo mal.  Para enseñar paciencia, hay que ser pacientes.
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Educar en valores

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La finalidad de la educación es formar personas. Para ello, no debemos tan solo quedarnos como educadores en transmitir conocimientos. Enseñar a ser persona es algo más profundo, implica un mayor compromiso personal y significa educar en valores y ayudar a los niños a aprender cómo relacionarse bien.  Tal y como señala Manuel Segura Morales, doctor en Pedagogía y en Filosofía y Ciencias de la educación,  en el panorama educativo se han sucedido cuatro oleadas, que se han superpuesto las unas sobre las otras:

1) “Enseñar a pensar”. Desde esta perspectiva la enseñanza en la escuela incidiría, no en los contenidos, si no, en enseñar a pensar. Este cometido implica desarrollar una serie de habilidades cognitivas, que se pueden entrenar, como son:

  1. Pensamiento causal. Implica saber definir bien el problema y buscar información.
  2. Pensamiento alternativo. Buscar diversas soluciones a un mismo problema.
  3. Pensamiento consecuencial. Pensar en las consecuencias de nuestros actos.
  4. Pensamiento de perspectiva. Ponerse en el lugar del otro.
  5. Pensamiento medio-fin. Aprender a trazarse un objetivo y buscar los medios para conseguirlo.

2) “Enseñar habilidades sociales”. Enseñar a mantener un estilo de comunicación asertivo, frente al estilo agresivo o inhibido.

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3) “Enseñar a controlar las emociones”. El objetivo de estos programas es enseñar a conocer y controlar las emociones.

4) “Enseñar valores morales”. Es importante tener en cuenta que si a una persona le enseñas habilidades sociales, la haces más hábil, pero no necesariamente mejor. Por ejemplo, si a un delincuente le inculcas habilidades, haces de él un delincuente hábil. Por tanto, es preciso que conozca valores como  la justicia, la compasión, la lealtad, la solidaridad, el amor, la verdad…etc.

La deficiencia de estos programas es que son parciales, que sólo se fijan en un aspecto. La solución pasa por tener en cuenta los cuatro aspectos, ya que las cuatro “olas” son acertadas y responden a facetas básicas de la educación del ser humano. Hace falta tener en cuenta, al mismo tiempo, lo cognitivo, lo emocional, las habilidades sociales y el crecimiento moral.

Para concluir una cita de Erich Fromm: “El deseo más profundo del ser humano es relacionarse”.

* Educar en valores