Éxito escolar vs Éxito social

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¿Qué entendemos por éxito escolar vs fracaso escolar?

Usualmente, se da por sentada una relación de correspondencia entre éxito escolar e inteligencia. Se asume que el estudiante que es exitoso en la escuela es inteligente y el estudiante que es inteligente debe, a su vez, ser exitoso en la escuela. Sin embargo, la realidad es que la enseñanza, en la mayoría de instituciones educativas, está más orientada a llenar la cabeza del estudiante con datos y teorías, que a potenciar y desarrollar la(s) inteligencia(s) del estudiante. Por otra parte, si el éxito escolar y la inteligencia que implica se transfirieran automáticamente a las situaciones de la vida cotidiana sería de esperar que aquellos estudiantes con alto rendimiento académico fueran, con frecuencia, personas de alto rendimiento en sus diferentes campos de acción; personas en esencia líderes, críticas, creativas e innovadoras en su cotidiano vivir. No obstante, la verdad es que no todas las personas “exitosas” en el ámbito escolar logran ser exitosas en sus vidas laborales, sociales y personales. Aún más sorprendente es el hecho de que personas “exitosas” en la sociedad no fueron los mejores estudiantes de sus clases e, incluso, algunos fueron considerados elementos sin futuro –Bill Gates o Albert Einstein, por ejemplo–.

El éxito escolar no sólo se debe entender como el logro individual y constatable que el estudiante hace de los objetivos y los valores de la institución educativa, sino que se debe entender como el logro que el estudiante hace en la formación y desarrollo integral de capacidades y habilidades asociadas con la consecución de una vida satisfactoria y exitosa.

Teniendo en cuenta esa visión del éxito escolar, consideraríamos que los alumnos que han fracasado en el sistema escolar son aquellos que, al finalizar su permanencia en la escuela, no han alcanzado la formación necesaria para vivir de forma autónoma.

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¿Qué es la inteligencia? ¿Sólo hay un tipo de inteligencia?

La inteligencia es un conjunto de capacidades y habilidades mentales (la atención, la memoria, el razonamiento, la fluidez verbal, las habilidades sociales y el autoconocimiento) que permiten al individuo adaptarse al mundo, utilizando eficazmente herramientas físicas, intelectuales o socioculturales y adaptando consciente, estratégica y exitosamente sus conocimientos y experiencias a los problemas que su entorno le va planteando a diario.

Tal y como plantea Howard Gardner, en su teoría de inteligencias múltiples, no sólo existe una inteligencia, en esencia, lógico matemática que es la que prima en el contexto académico, sino existen diferentes tipos de potenciales cognitivos en las personas. Gardner identifica ocho inteligencias distintas: musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, interpersonal, intrapersonal y naturalista. Sostiene que todas las personas son diferentes en el grado en que poseen estas inteligencias y en su combinación.  Por ello, el fracaso en el contexto académico no implica necesariamente ausencia de inteligencia, existen múltiples factores que inciden en el fracaso escolar y también existen múltiples inteligencias que pueden ser más o menos valoradas en la escuela.

Otra cuestión a tener en cuenta y que se relaciona con el éxito en la vida profesional y personal es la inteligencia emocional. La inteligencia emocional según Goleman es la capacidad para reconocer sentimientos en sí mismo y en otros, siendo hábil para emplearlos al trabajar con otros. El sistema educativo no siempre fomenta este tipo de inteligencia que es una habilidad importante a la hora de desenvolverse en el mundo laboral.

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Después de las notas….borrón y cuenta nueva.

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Tras las notas llega el momento de hacer balance y ver cómo ha ido el curso. Las notas nos indican si se han alcanzado o no las competencias en una determinada asignatura y son un indicador del nivel de madurez alcanzado durante el curso por el estudiante. El sistema de evaluación ha cambiado y ya no hay posibilidad de realizar las recuperaciones en Septiembre. Por un lado, se ha perdido una época en las que los alumnos podía intentar alcanzar el nivel para pasar al siguiente curso. Por otro, ahora pueden disfrutar de las vacaciones. Estudiar en verano no es fácil, el calor y las ganas que tienen los niños de descanso, les ponen las cosas muy difíciles. Ahora ya no es necesario estudiar todo el verano. En Julio, se terminan los exámenes y las recuperaciones. Sin embargo, es importante aprovechar el momento para reflexionar las causas de estas malas calificaciones y poner solución a las mismas. Podemos prepararnos para el siguiente curso, sin la presión de la recuperación en el horizonte.

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Los suspensos pueden estar relacionados con varias causas:

– Problemas o dificultades del aprendizaje.

– Problemas emocionales.

– Problemas a la hora de adquirir hábitos de aprendizaje. La falta de rutinas y de organización en el estudio es un factor muy asociado con el bajo rendimiento académico. Los niños necesitan unos horarios y un organización para conseguir sus objetivos.

– Falta de motivación. Es un momento para reflexionar sobre si el problema está relacionado con la baja motivación hacia el estudio. Existen múltiples factores que pueden estar disminuyendo la motivación del alumno. Algunos pueden ser internos, pero, otros, son externos (falta de refuerzo de la familia, problemas de adaptación en clase…). Es un momento, para ver qué ha pasado durante el curso y cómo ha influido en su rendimiento.

– Problemas de adaptación al colegio o la clase en particular.

¿Qué podemos hacer ante los malos resultados?

1) Intentar reflexionar con nuestro hijo sobre las dificultades que ha encontrado y los motivos de los suspensos en cada una de las asignaturas. Muchas veces, en distintas asignaturas, encontramos distintas problemáticas. Por ejemplo, en sociales puede haber dificultades con la memorización de los contenidos y en matemáticas, puede haber dificultades a la hora de plantear los problemas y en relación a la práctica.

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2) Hacer un listado con asignaturas, dificultades y propuestas de mejora.

3) Evita los reproches y el exceso de presión, ya que ambas cosas, agravan el problema en lugar de darle un solución. Valora lo positivo y aquellas cosas que sí que ha hecho bien.

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4) Valorar cómo ha ido la organización del estudio y la planificación del tiempo

  • ¿Tenía un horario y un lugar de estudio? ¿Lo ha cumplido?
  • ¿Ha aprovechado el tiempo? ¿Ha dedicado demasiado tiempo para sus objetivos?
  • ¿Ha estudiado con antelación los exámenes o solo el último día?
  • ¿Ha sabido utilizar la agenda? ¿Ha recordado las fechas de exámenes, trabajos…?

5) Valorar la posibilidad de reforzar durante el verano aquellas asignaturas en las que haya tenido más dificultades. Se puede dedicar un poco de tiempo a cada una. Podemos intentar ser creativos y buscar recursos en internet para trabajar distintos conceptos. O podemos trabajar a través de la lectura, de películas, de actividades relacionadas con su día a día en vacaciones…

6) Descansar, relajarse….para empezar el nuevo curso con la lección aprendida y con buen pie. Borrón y cuenta nueva, eso sí, con la lección aprendida y con nuevas soluciones para no cometer los mismos errores.