Cuando l@s niñ@s son lent@s

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El niño lento se caracteriza por desarrollar todas sus actividades —intelectuales, motrices, sociales— a un ritmo mucho más lento que otros niños de su edad. Algunos niños son más lentos que otros a la hora de realizar todas sus actividades de la vida diaria. En ocasiones, esto responde a un problema de falta de hábitos, otras está relacionado con problemas de organización y la dificultad de concentrarse en lo que están haciendo es ese momento. A veces, los niños, realmente, no son lentos pero las exigencias de sus padres en cuánto a los tiempos son excesivas.  Sin embargo, cuando detectamos que el hecho de “ser lento” está afectando de manera significativa la vida del niño en su entorno familiar, escolar y social, debemos plantearnos acudir a un especialista para realizar una evaluación. El primer paso es descarta un posible problema médico.  Posteriormente, podemos realizar una  evaluación psicopedagógica para valorar si existen algunos problemas que están en la base de la lentitud a la hora de realizar las tareas.

* Pautas para la intervención ante niñ@s lent@s:

  • Simplifica y elimina los distractores. Intenta que no tenga demasiadas cosas para distraerse. Por ejemplo, el material escolar debe tener un sitio específico y estar organizado. No necesita mil rotuladores, solo los necesarios. En la ducha no es necesario tener demasiados productos y objetos con los que distraerse. A la hora de desayunar, podemos elegir entre 2 o 3 cosas, no entre 10. Tener la televisión encendida cuando estamos haciendo una tarea también puede hacer que dediquemos más tiempo a la misma.

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  • Planifica. Debemos intentar prever y organizar temporalmente las tareas que tenemos que hacer a lo largo del día. Podemos tener un horario en el que marcamos la hora del desayuno (principio y fin), la hora de los deberes, la ducha, la hora de ir a la cama…Si tenemos que hacer una actividad imprevista, debemos asegurarnos de empezar a prepararnos con tiempo (preparar la ropa, avisar de la hora de salida, hacer un listado con lo que hay que hacer antes de salir…).

 

  • Nunca ir con el tiempo justo. No debemos adaptarnos a su lentitud, pero, debemos ser realistas. Por ejemplo, si por las mañanas le cuesta mucho arrancar y levantarse, no podemos dejarlo dormir y debemos intentar despertarlo con tiempo suficiente para que no llegue con la lengua fuera y nosotros con los nervios a flor de piel.

 

  • Evita etiquetarlo como lento y hacerle críticas continúas. Debemos motivarle y ayudarle. Es importante no estar repitiendo constantemente lo lento que es. Debemos intentar marcarle metas de forma positiva.

 

  • Divide las tareas en pasos y marca tiempo para cada uno de esos pasos. Podemos utilizar recordatorios visuales de los pasos a seguir.

 

  • Utiliza marcadores de tiempo. Por ejemplo, canciones, relojes en lugares visibles, alarmas…

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  • Para entrenarlos en ser más rápidos, podemos utilizar juegos en los que la velocidad sea importante (pictureka, jungle speed, boop it…). Los ejercicios para mejorar la atención y la velocidad de procesamiento pueden ser también muy útiles.

 

  • Refuerza positivamente sus esfuerzos por reducir el tiempo para realizar las tareas. Premia su esfuerzo, no solo los resultados.