La alimentación, un hábito.

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Frecuentemente, los padres se quejan de que el momento de la comida se ha convertido, para ellos, en una batalla campal. Muchas veces, los padres se desesperan porque los niños comen muy lento, porque no aceptan nuevos alimentos, no tienen buenas rutinas de alimentación, se distraen frecuentemente o simplemente, consideran que los niños deberían comer más de lo que hacen.

En primer lugar, es importante tener en cuenta que la comida es una de las rutinas diarias del niño y el hábito de comer es un aprendizaje que se realiza paso a paso.  A la hora de establecer este hábito debemos tener en cuenta que:

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  • Los niños tienen un estómago más pequeño y, por lo tanto, no comen la misma cantidad. Hemos de adecuar la cantidad de comida que ponemos en el plato a sus necesidades.
  • Establecer un horario.
  • Establecer una serie de normas:
    • Se come en la mesa y bien sentado.
    • No hay elementos que distraigan al niño de lo que va a hacer (no se ve la tele, no hay juguetes…)
    • Se establece un tiempo determinado. Una vez finalizado, se retira el plato. Algunos niños, no tienen un sentido claro del tiempo por lo que conviene avisar cuando queden 10 minutos y 5 minutos de que está finalizando el tiempo para la comida.
  • La alimentación debe ser variada. Muchas veces, los padres acaban sólo cocinando los platos preferidos de los niños y se “olvidan” de introducir otro alimentos. El niño debe saber que, aunque no le guste, no vamos a cambiarle el plato.

Cuando la comida se convierte en un momento de tensión para el niño y para los padres es necesario ir introduciendo paulatinamente cambios en la dinámica familiar. Sobre todo, es importante, que los padres se tranquilicen. No se va a morir de hambre, no tiene ningún problema de salud, sino que es un problema de actitud frente a la comida. No le va a pasar nada. Si el pediatra nos ha confirmado que está sano y bien, por lo que sabemos es que come lo que necesita.

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Los niños aprenden que “no comiendo” reciben mucha atención de sus padres y consiguen lo que quieren (comer menos, ver la tele o jugar, que les cambien el plato, que les den de comer).  Para facilitar la adquisición de este hábito los padres deben de evitar responder a los llamadas de atención. La comida puede ser un momento de diálogo. También deben reforzar positivamente al niño cuando coma bien y decirle claramente lo que nos ha gustado para que pueda repetirlo “me gusta que comas bien sentado, que te acabes el plato y que hayas terminado pronto”.

No es aconsejable utilizar premios cuando comen bien ni castigos por no comer. Comer es un hábito no una norma que tiene que cumplir.

* Documentos de interés sobre hábitos de alimentación en la infancia

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